Los trasteros, un negocio potenciado por la burbuja del alquiler

En pleno centro de Barcelona, en la calle Marina 153, se alza un hotel. Esta frase no dice mucho, porque en Barcelona, como en cualquier otra gran ciudad, hay hoteles por doquier. Pero este no es de personas, es de cosas. La empresa catalana OhMyBox! decidió comprar este edificio hace un año, con más de 8.300 metros cuadrados de superficie, y poner en él trasteros. “El self storage (nombre del sector del alquiler de trasteros en inglés) es un producto relativamente nuevo en España. La población no lo conoce demasiado, pero ofrece muchas posibilidades”, asegura Nicolás Pérez, cofundador de la compañía junto a Liher del Río.

Esta empresa surgió hace cinco años y ya ha abierto cuatro centros en la Ciudad Condal y espera expandirse a Madrid. “Crecemos a un ritmo del 100% anual. Es una barbaridad pero es porque todavía hay mucho margen de crecimiento en el mercado, tanto para nosotros como para nuevos posibles competidores”, añade Pérez.

Cuando surgió el self storage en España, la mayoría de empresas se situaban en la periferia de las ciudades y en polígonos industriales. Pero el modelo de negocio está cambiando. Ahora cada vez surgen más compañías que deciden instalarse en los centros urbanos. “El precio cada vez más alto de los alquileres, sobre todo en las grandes ciudades, está provocando que mucha gente en vez de pagar por un piso de 90 metros cuadrados, se compre uno de 50 y guarde lo que no le entra en su casa, en un trastero”, asegura Carles Viladecans, gerente de AESS, la asociación española de Self Storage.“También está aumentando el número de clientes que deciden guardar sus cosas en un trastero durante el verano, para así poder alquilar su piso en Airbnb y sacarle un beneficio”, explica Pérez.

Madrid y Barcelona son las ciudades que más atraen a este tipo de empresas. En el año 2016, la capital tenía 42 centros de alquiler de trasteros. Ahora tiene 55. Barcelona en ese mismo periodo pasó de 44 a 57. Esto supone un incremento de aproximadamente el 30% en ambas urbes.

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